En la actualidad, la educación permanente es una prioridad tanto de las instituciones de educación superior como de las empresas y un medio para adquirir mayor calidad y relevancia.

La tecnología es una industria que produce día a día una serie de herramientas que facilitan el aprendizaje. En este sentido, uno de las instrumentos más eficaces actualmente disponibles en el mercado que potencia la educación son las llamadas Comunidades Virtuales de Aprendizaje. Pero, ¿cómo podemos definirlas? ¿Cuáles son sus características? ¿Quiénes pueden acceder a ellas?

El autor estadounidense Howard Rheingold, a quién se le atribuye haber acuñado el término “comunidad virtual” en su libro “The Virtual Community” (La comunidad Virtual), publicado en el año 1993 y cuando aún la World Wide Web no se había afianzado como servicio telemático integrador, definió las comunidades virtuales como:

“…agregaciones sociales que emergen de la red cuando un número suficiente de personas entablan discusiones públicas durante un tiempo lo suficientemente largo, con suficiente sentimiento humano, para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio”.

En esta definición encontramos tres elementos básicos: la interactividad, el componente afectivo y el tiempo de interactividad, como condiciones para que exista una comunidad virtual.

Las comunidades virtuales actualmente se han generalizado y extendido a todas las áreas institucionales de la sociedad, especialmente en el área empresarial.

Michael Powers, autor del libro “How to program a virtual community” (Cómo programar una comunidad Virtual), señala que la comunidad virtual es:

“…un grupo de personas que se comunican a través de una red de computadoras distribuidas, …(el grupo) se reúne en una localidad electrónica, usualmente definida por un software servidor, mientras el software cliente administra los intercambios de información entre los miembros del grupo. Todos los miembros conocen las direcciones de estas localidades e invierten suficiente tiempo en ellas como para considerarse una comunidad virtual” .

Toda comunidad virtual descansa sobre tres pilares: los habitantes, los lugares y las actividades. Una comunidad tiene todas las probabilidades de formarse si un conjunto de personas, encuentra un lugar donde reunirse regularmente y una razón para interactuar unas con otras.

Hagel y Armstrong, autores del libro “Net.gain: expanding markets through virtual Communities” (Red.ganancia: Expandiendo mercados a través de comunidades virtuales) han afianzado el concepto y la práctica de las comunidades virtuales como agentes de desarrollo organizacional, especialmente en el mundo empresarial.

Las comunidades virtuales que en un tiempo fueron escenarios exclusivos de colaboración científica, profesional, sociales y cultural, han llamado ahora la atención del mundo empresarial, donde se vislumbra que pueden ser un poderoso factor de creación de lealtades alrededor de los productos de una empresa y como factor generador de beneficios.

El interés de los empresarios en las comunidades virtuales no es producto del azar. Tiene sus raíces en un nuevo paradigma empresarial que responde a la necesidad de incorporar a proveedores y consumidores a los procesos de una empresa y hacerlos participar en la concepción, producción y distribución de sus productos y servicios.

Hagel y Armstrong destacan el valor de las comunidades virtuales como agentes de expansión de mercados. Bajo este punto de vista las comunidades virtuales responden a cuatro necesidades básicas, que motivan a las personas a asociarse en una comunidad virtual:

  • Un interés u objetivo común a otras personas.
  • El deseo de compartir una experiencia o establecer relaciones sociales.
  • El deseo de disfrutar de experiencias gratificantes.
  • La necesidad de realizar transacciones de diversa índole.

Este planteamiento está fuertemente dirigido al mundo empresarial y su objetivo apunta al potencial que tiene para las empresas el uso de este medio tecnológico, el cual integrado a una metodología de aprendizaje les permitirá crear y desarrollar comunidades virtuales que expandan sus posibilidades comerciales.

Fuente: José Silvio, Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) Venezuela.

En este sentido, Talentus S.A. representa una gran oportunidad para todas aquellas empresas al momento de pensar en el desarrollo de entrenamiento corporativo mediante la utilización de las comunidades virtuales bajo metodología Blended learning. Nuestra empresa cuenta con un completo equipo de Gestión de Comunidades, lo cual asegura altos estándares de éxito en los programas de formación.

Edición: Amador Gálvez


Una respuesta a “Las Comunidades Virtuales Como Conductoras Del Aprendizaje”  

  1. 1 José Francisco Amador Montaño

    Las comunidades virtuales de hecho van a propiciar el aprendeizaje en la medida que la interacción de personas con intereses comunes crean espacios importantes para crear conocimientos en equipo. Por lo tanto formas de ver la vida en comunidad.

Deja una respuesta

Debes Autentificarte para publicar un comentario.